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vigas laminadas encoladas

La construcción con madera está viviendo una nueva juventud gracias al desarrollo técnico de algunos productos derivados. Entre estos destacan las vigas laminadas. Estas ofrecen una serie de prestaciones que mejoran las ofrecidas por otros materiales tradicionales dentro de la construcción.

Dentro de los usos de las vigas laminadas, la construcción de toda clase de estructuras es el más destacado. Se usa tanto para fabricar pérgolas o porches, casas de madera de entramado pesado o grandes estructuras como centros de convenciones, naves industriales o complejos deportivos. Su gran estabilidad dimensional y resistencia las hacen ideales para construir formas complejas, no solo rectas, también curvas.

Las vigas de madera laminada son en esencia varios listones encolados en secciones horizontales. Se usan al menos cuatro piezas, siempre con la veta en sentido longitudinal, para formar una viga laminada. Es frecuente, desde un punto de vista lingüístico, confundir a las vigas laminadas con los paneles contralaminados, que aunque siguen un mismo principio, desde el punto de vista de la construcción en madera tienen usos diferenciados.

El proceso de fabricación de las vigas laminadas pasa por varias fases: secado de la madera, selección, cepillado, aplicación de colas y adhesivos, prensado, cepillado final y lijado.

Las maderas más utilizadas para su fabricación son las de abeto, pino y alerce.

Es frecuente comercializar las vigas laminadas encoladas, además de por sus dimensiones o tipo de madera, en función de si serán vistas o no. Es decir, cepilladas, lijadas e incluso tratadas. Básicamente dependerá de si van a aquedar a la vista del usuario u ocultas.

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Características de las vigas laminadas

  • Alta Capacidad de carga.
  • Estabilidad dimensional. La madera normalmente se contrae y expande con los cambios ambientales y térmicos. La madera laminada es tratada para que estás alteraciones sean las mínimas posibles y no afecten a la estructura.
  • Peso reducido. Si comparamos con el acero, este tipo de vigas permiten distancias mas largas con pesos muy inferiores.
  • Amplia gama de longitudes y espesores. Esta disponible en largos y espesores muy superiores a los de la madera maciza. Por ejemplo una viga laminada de madera encolada puede llegar a los 30 metros, mientras que una de madera maciza no suele superar los 13. Aunque estos largos son posibles, normalmente se comercializa en medidas inferiores, la más frecuente es la de 12 metros de largo y 160×80 mm de espesor.
  • Resistencia a la humedad. La madera previamente secada y tratada permite una buena resistencia a la humedad, incluso en situaciones adversas.
  • Buena resistencia al fuego. Su consumo se produce a velocidad constante por lo que es relativamente fácil calcular el tiempo que tardaría un incendio en deteriorar la estructura. Y este tiempo es muy superior a lo que suele pensarse.
  • Impacto ambiental muy inferior al de las alternativas en acero u hormigón. La madera es un material natural y 100% renovable.
  • La posibilidad de fabricar en taller permite que las vigas lleguen al lugar de instalación sin errores de cálculo y con las formas deseadas. Lo que reduce imprevistos y gastos.