Tener un Parquet o Tarima Blanca. Ventajas e Inconvenientes

tarima blanca

Quieres recibir todos nuestros contenidos y novedades en tu email

El parquet o la tarima blanca son actualmente una clara influencia escandinava, a pesar de que hiciera siglos fuera una práctica habitual en palacios y mansiones europeas de estilo victoriano.

Ventajas de los suelos blancos y desventajas

  • Aporta un aire actual y con estilo. El blanco tiene la virtud de potenciar la luminosidad de una estancia en mayor medida que cualquier otro color.
  • Sensación de amplitud. Al igual que con la luminosidad un parquet blanco permite mejorar la sensación de amplitud. Cambiar un parquet oscuro por uno blanco en una habitación pequeña será como entrar en una habitación diferente, y si la habitación fuera ya grande la sensación es aún mayor.
  • Facilidad a la hora de decorar. Una de las grandes ventajas de este color es lo fácil que es de combinar y las grandes posibilidades que ofrece para realzar cualquier elemento, da igual el estilo o tendencia que sigamos, tan solo hay que tener un mínimo de criterio para conseguir un buen resultado. Nos permite abrir un nuevo mundo de combinaciones por hacer, por ejemplo, el resultado con alfombras de colores vivos es realmente llamativo.

Por otro lado si abusamos de este color añadiendo una tarima o suelo laminado blanco el resultado puede ser muy frio. Sería interesante en este caso jugar con la decoración y/o utilizar alfombras u otros textiles.

Opciones para tener un parquet blanco

Maderas Claras

Existen maderas que tienen tonos claros que nos permitirían tener un suelo de tarima con un color cercano al blanco. Algunas de estas maderas son el roble blanco, el eucalipto o incluso el haya (sin vaporizar).

Si bien el resultado no es un suelo plenamente blanco el resultado en cuanto a tonalidad puede ser muy similar, por lo que tendremos todas las ventajas de un parquet blanco mientras mantenemos la estética que solo la madera puede aportar.

Pinturas blancas para el parquet

Parquet pintado blanco
Si el suelo es de madera natural y no hay inconveniente en lijar y pintar no será complicado tener un suelo de tarima blanca. El proceso es similar al de pintar cualquier otra superficie de madera: Una capa de imprimación y luego al menos dos de pintura o laca, teniendo en cuanta siempre que será necesario lijar la superficie antes de aplicar cualquier producto.

Para este caso será más que recomendable decantarnos por pinturas especialmente resistentes y muy lavables. Y por supuesto ser conscientes que de que de vez en cuando va a haber que realizar algún retoque. Si nuestra intención es tener un suelo de esta estética en una zona de mucho tránsito, por ejemplo una tienda, la pintura no es la opción más recomendable.

Si el parquet está muy estropeado o se trata de una madera no especialmente buena la pintura es una opción para darle nueva vida y esconder muchas de estas imperfecciones.

Existen otros productos, algunos aceites, que nos pueden permitir blanquear la madera y/o decaparla. Esta es una forma de acercarnos al color que estamos buscando mientras mantenemos en parte las diferencias de color que la veta de la madera aporta. El resultado puede variar mucho en función del producto y la madera.

Suelos laminados sintéticos blancos

laminado claro

Este tipo de suelos son básicamente lamas de madera con una capa superior impresa y plastificada. Esta capa superior puede tener cualquier color y textura por lo que no será complicado encontrar un suelo laminado en colores claros tirando a blanco o incluso blanco puro.

La ventaja de decantarnos por esta opción para tener un suelo blanco es que la instalación es relativamente rápida, no requiere de obras y si pasado un tiempo decidimos cambiar será tan fácil como desencajar todas las lamas. Por otro lado debemos ser conscientes de que el resultado claramente no es el mismo, no estamos hablando de madera propiamente dicha, y también es posible que amarillee más rápidamente que otras tonalidades.