Madera para Encofrar: Características de Tablas, Tableros y Vigas

Características y usos de los principales tipos de madera para encofrados que se usan en la construcción: tableros tricapa y contrachapados, vigas doble T

Construcción

Antes entrar en detalles sobre el uso de la madera para encofrar, es lógico dar una definición.

¿Qué es un encofrado? Son los elementos auxiliares utilizados en una construcción para soportar y dar forma al hormigón hasta que este endurece. Estos elementos tiene normalmente uso temporal, ya que una vez fraguado el hormigón se retiran y se pueden reutilizar. En algunas ocasiones, son absorbidos por la construcción.

Se pueden utilizar diferentes materiales para encofrados: chapas metálicas, tubos de cartón, plásticos y principalmente madera.

Ventajas y Desventajas del uso de la Madera para Encofrados

Ventajas:

  • Es fácil de adaptar para dar forma al hormigón.
  • Ofrece una buena relación entre ligereza y resistencia.
  • Ofrece la posibilidad de diferentes acabados según la madera y recubrimiento utilizado.
  • Es más fácil conseguir superficies sin juntas.
  • Material reciclable.

Inconvenientes:

  • Requieren más mantenimiento y cuidados si se pretende reutilizar.
  • Es necesario el uso de productos "desencofrantes". Idealmente tanto antes como después.

¿Cuántas veces se puede reutilizar la madera para encofrar?

El número de reutilizaciones depende del tipo de material, las condiciones de obra y los cuidados aplicados. A modo orientativo:

  • Madera maciza sin tratar: Entre 3 y 5 usos si no se aplica ningún recubrimiento protector.
  • Tableros tricapa: Entre 5 y 15 usos, dependiendo del espesor y de si disponen de recubrimiento superficial.
  • Tableros contrachapados fenólicos: Pueden alcanzar entre 15 y 30 usos, e incluso más en condiciones controladas, gracias a la película fenólica que protege la superficie.
  • Vigas doble T: Su vida útil es más prolongada, ya que el alma de tricapa y las protecciones de cantonera permiten mantener la capacidad portante durante numerosos ciclos.

Estas cifras varían significativamente en función de factores como la humedad ambiental, el tipo de desencofrante empleado, la limpieza entre usos y la exposición a condiciones meteorológicas adversas.

Para evaluar la rentabilidad real, el cálculo debe hacerse en términos de coste por ciclo de uso, no por unidad comprada. Un tablero fenólico que duplica su precio pero triplica su vida útil resulta, en la mayoría de los casos, más económico que una opción más barata pero menos duradera.

¿Que tipos de protección suelen utilizarse para alargar la vida útil de los elementos de madera usados en encofrados?

  • Acabado superficial o recubrimiento. A la mayoría de tableros y vigas para encofrar se les añade un recubrimiento de resina melamínica (de ahí el color amarillo), poliuretano, barniz… Este cumple varias funciones: impermeabilizar la madera reduciendo la cantidad de humedad que absorbe y por tanto reduce las fluctuaciones de volumen y las posibilidades de curvarse, facilita el desencofrado y limpieza, y reduce la acción del hormigón sobre la madera.
  • Protección de bordes y cantos (cantoneras). En el caso de los tableros se utiliza principalmente perfiles metálicos (tanto tipo C como E), mientras que las vigas son también habituales las protecciones plásticas.

¿Qué especies de Madera son las más utilizadas? Principalmente madera coníferas como abeto, pino o abedul.

¿Qué propiedades técnicas hay que evaluar al elegir madera para encofrar?

No todas las maderas se comportan igual frente a las exigencias del encofrado. Antes de decidir el formato y la especie, conviene analizar cinco propiedades clave:

  • Resistencia mecánica: La madera debe soportar las cargas del hormigón fresco, que pueden ser muy elevadas dependiendo de la altura de vertido. Una resistencia insuficiente se traduce en deformaciones del encofrado y, en consecuencia, en defectos dimensionales en la pieza de hormigón.
  • Estabilidad dimensional: Los ciclos de humedad y temperatura provocan dilataciones y contracciones. Si la madera no es estable, las piezas pueden alabearse o abrir juntas, lo que afecta directamente a la planicidad y al acabado del hormigón.
  • Durabilidad frente a la humedad: El contacto repetido con agua, cemento y aditivos exige una madera capaz de resistir ciclos húmedo-seco sin degradarse. Esta propiedad condiciona directamente la vida útil del tablero o la tabla.
  • Calidad superficial: La textura, la homogeneidad y la ausencia de nudos o defectos en la cara vista determinan el acabado final del hormigón. Maderas más uniformes producen superficies más limpias y regulares.
  • Capacidad de reutilización: No basta con mirar el precio de compra. El coste real debe calcularse por ciclo de uso: una madera más cara inicialmente puede resultar más rentable si permite un mayor número de reutilizaciones.

La madera se utiliza en diferentes formatos según el uso y/o características de la obra:

Listones, Tablones y/o Tablas para Encofrar

Desde un punto de vista de la calidad de la madera se utilizan piezas o maderas que teniendo aceptables características físicas y mecánicas, no se utilizarían en carpintería, pero si en trabajos de esta clase.

Dimensiones habituales:

  • Largo: 2000-2500 mm
  • Espesor: 27 mm
  • Ancho: Variable.

Tableros Macizos Alistonados de Encofrado

El uso de los tableros macizos, salvo en pequeños trabajos, es residual, ya que tanto los tableros tricapa como los contrachapados ofrecen importantes ventajas: estabilidad, resistencia, peso…

Si bien son frecuentes los tableros macizos para encofrar con protección en los bordes, no lo son tanto recubiertos.

Dimensiones habituales:

  • Espesor: 20 mm
  • Ancho: 500 mm
  • Longitud: 1500 - 2000 mm

Tablero Tricapa para Encofrar

Tablero tricapa para enconfrados

Los tableros tricapa son el tipo de tablero más usado en encofrados. Están formados por tres capas o chapas de madera. La primera y tercera capa dispuestas en sentido perpendicular a las fibras de la segunda. Esta orientación alterna de las capas es lo que da estabilidad al tablero, es decir, impide que se deforme.

Se pueden adquirir en diferentes combinaciones: con o sin recubrimiento, y con bordes protegidos o no.

Usos:

  • Encofrados horizontales y verticales.
  • Encofrados de puentes y túneles.
  • Plataformas de trabajo.

Dimensiones habituales:

  • Espesor: 21mm y 27 mm
  • Ancho: 500 mm
  • Longitud: 1000 - 2500 mm
EspesorResistencia a flexiónMódulo de elasticidad (promedio)
21 mm42 N/mm²10400 N/mm²
27 mm36 N/mm²9700 N/mm²

Tableros Contrachapados Fenólicos

Los tableros contrachapados ofrecen una excelente relación entre resistencia y peso, y son adecuados para la construcción de encofrados, especialmente cuando se buscan buenos acabados de hormigón visto.

El tablero fenólico contrachapado para encofrados más estandarizado está fabricado con abeto o abedul, recubierto con una película fenólica que le aporta resistencia al desgaste y a productos químicos, y cantos sellados.

Usos:

  • Encofrados de muros y losas.

Dimensiones habituales:

  • Espesor: 9, 12, 15, 18, 21 mm
  • Ancho: 1250, 1500 mm
  • Longitud: 2500, 3000, 3600 mm

Las características físicas y mecánicas varían considerablemente en función de la especie de madera y el espesor (o número de chapas).

Vigas de encofrado de Doble "T"

viga doble t para encofrados

Estas vigas o viguetas de encofrado Doble T consisten en dos alas, una superior y otra inferior, con un alma central (tablero tricapa), unido a las alas mediante empalme dentado.

La protección superficial es muy habitual, al igual que el uso de cantoneras en los extremos para protegerlas de impactos.

Este tipo de vigas de madera permite una gran facilidad de manipulación y rapidez de montaje. Ofrece un peso mínimo y considerable capacidad de carga.

Usos:

  • Encofrados horizontales y verticales.
  • Encofrados de puentes y túneles.
  • Plataformas de trabajo.

Dimensiones habituales:

  • Altura de la viga: 200 mm
  • Altura de ala: 40 mm
  • Anchura de ala: 80 mm
  • Espesor de alma: 26,8-27 mm
  • Longitud: 2,45 / 2,90 / 3,30 / 3,60 / 3,90 / 4,50 / 4,90 / 5,90 m / longitud máxima 10 m

Cargas admisibles según EN 13377:

Fuerza Transversal11 kN
Fuerza de Apoyo22 kN
Momento de flexión5KNm
Módulo E450 kNm2

Consideraciones prácticas para el montaje de encofrados

Más allá de la elección del material, hay aspectos constructivos que influyen directamente en el resultado final:

  • Longitud del elemento a encofrar: Cuando se ejecutan pilares o muros de cierta altura, conviene planificar el encofrado para evitar juntas visibles entre tableros. En hormigón visto, una junta mal resuelta puede arruinar el acabado estético del elemento.
  • Refuerzos del encofrado: Según la dosificación del hormigón y su fluidez, puede ser necesario reforzar el encofrado a intervalos regulares para evitar abombamientos o deformaciones bajo la presión del hormigón fresco. No exige las mismas prestaciones encofrar una losa estándar que un muro de contención o un elemento arquitectónico singular.
  • Uso sistemático de desencofrantes: La aplicación de productos desencofrantes antes del vertido protege la superficie del encofrado y facilita su retirada. Su uso tanto antes como después de cada ciclo prolonga significativamente la vida útil de la madera y mejora el acabado del hormigón.

¿Cómo elegir la madera para encofrar según el tipo de obra?

No existe una solución universal. La elección debe adaptarse a las particularidades de cada proyecto:

  • Obras de pequeña escala o reformas: La flexibilidad y la facilidad de corte suelen priorizarse sobre la durabilidad a largo plazo. En estos casos, la madera maciza o los tableros tricapa básicos pueden ser suficientes, especialmente si el número de reutilizaciones previsto es limitado.
  • Edificación residencial con elementos repetitivos: Cuando el proyecto implica la repetición de forjados, pilares o muros, los tableros contrachapados fenólicos permiten amortizar la inversión a lo largo de múltiples ciclos. La mayor durabilidad compensa el coste inicial.
  • Obra civil y grandes infraestructuras: Las cargas, las condiciones ambientales y los plazos de ejecución exigen soluciones más técnicas. Es habitual el uso de tableros de alta densidad, vigas doble T de gran capacidad y sistemas de encofrado industrializados.
  • Hormigón visto: Cuando el acabado superficial es un requisito estético, la calidad del tablero se convierte en factor determinante. Los contrachapados fenólicos de cara lisa ofrecen los mejores resultados, con superficies regulares y sin marcas de juntas.

Errores habituales al elegir madera para encofrar

La experiencia en obra muestra que ciertos errores se repiten con frecuencia y tienen un coste directo en tiempo, dinero y calidad:

  • Elegir exclusivamente por precio: Un material barato con baja durabilidad obliga a reemplazos frecuentes, incrementando el coste final y generando paradas en la obra.
  • No considerar las condiciones reales de obra: La humedad ambiental, la temperatura y el tipo de vertido condicionan el comportamiento de la madera. Ignorar estos factores puede provocar deformaciones inesperadas.
  • No calcular el coste por ciclo de uso: Comparar materiales solo por unidad de compra sin tener en cuenta su vida útil lleva a decisiones económicamente ineficientes.
  • Prescindir de la protección de cantos: Los bordes son los puntos más vulnerables al desgaste y la absorción de humedad. Protegerlos con perfiles metálicos o plásticos multiplica la vida útil del tablero.
  • Trabajar con proveedores no especializados: La regularidad del suministro y el asesoramiento técnico son clave. Un proveedor especializado puede orientar sobre la mejor solución para cada fase de la obra y garantizar la trazabilidad del material.