Tarima Exterior de Madera Natural: Ventajas, Inconvenientes, Maderas, Instalación y Mantenimiento

La tarima exterior en madera maciza es una superficie natural, única y con muchas ventajas. Descubre que maderas son las mejores, como instalar correctamente…

Madera

La tarima de exterior en madera ofrece una superficie acogedora y única. Es un material natural y agradable al tacto, que invita a disfrutar de los exteriores de nuestra casa. Y muy resistente, más de lo que se piensa habitualmente.

Este tipo de tarima la podemos encontrar en piscinas, pantalanes o pasarelas de clubs náuticos y muelles, terrazas, balcones, porches, zonas exteriores en hoteles, etc.

La principal alternativa a la tarima natural en exteriores es la tarima sintética o composite. Esta última lleva ya algunos años viviendo una fuerte expansión derivada de las bajas necesidades de mantenimiento frente a la tarima natural.

Ventajas de Madera como Tarima de Exterior

  • Naturalidad. Tanto a la vista como al tacto. Es muy confortable caminar descalzo sobre este tipo de suelo. Y además no es una pisada dura.
  • Durabilidad. Una tarima de buena madera maciza bien cuidada e instalada durará décadas.
  • Se pueden realizar reparaciones.
  • No se calienta tanto como la tarima sintética. Este es un problema habitual y especialmente molesto de algunos tipos de composite o madera tecnológica.
  • Sostenibilidad. La madera es un material renovable y reciclable. Cuando proviene de explotaciones forestales gestionadas de forma responsable —acreditadas mediante certificaciones como FSC o PEFC—, su impacto ambiental es significativamente inferior al de alternativas sintéticas o minerales.
  • Revalorización del inmueble. Una tarima exterior bien ejecutada incrementa el valor percibido de la vivienda, aportando un plus estético y funcional que se traduce en atractivo tanto para uso propio como de cara a una futura venta.

Desventajas

  • Mantenimiento. La madera natural requiere mantenimiento, siendo la frecuencia variable en función del acabado y el tránsito que soporten. Por ejemplo los tratamientos a base de aceites naturales requieren renovarse más frecuentemente, al menos una vez al año, sin embargo su aplicación es mucho más sencilla.
  • Decoloración y patina gris. madera pierden su color natural con la exposición al sol como consecuencia de un proceso de fotodegradación que no afecta a la resistencia mecánica ni a la durabilidad. Con el tiempo, si no se aplica ningún tratamiento superficial, la superficie evoluciona hacia una patina de tono gris plateado. Este cambio es puramente estético y, de hecho, es buscado deliberadamente en muchos proyectos contemporáneos. La gran diferencia respecto a otros materiales es que tras un buen lijado la madera vuelve a quedar como nueva. El uso de aceites y lasures reduce este proceso de degradación natural.
  • Insectos. La madera es un material susceptible a ser atacado por algunos insectos, como la carcoma o la termita. Sin embargo se puede recurrir a maderas con resistencia natural frente a este problema, y también a la utilización de productos y tratamientos que reducen de manera significativa el riesgo.

Mejores Especies o Tipos de Madera para Exterior

Criterios técnicos para elegir la madera adecuada

Antes de centrarnos en las especies concretas, conviene conocer los factores técnicos que determinan el rendimiento real de una tarima a la intemperie:

  • Densidad. A mayor densidad, generalmente se obtiene mayor resistencia mecánica y durabilidad natural. Sin embargo, esto también implica mayor dificultad en el mecanizado y la instalación.
  • Estabilidad dimensional. La madera en exteriores está sometida a ciclos continuos de humedad y sequedad que provocan dilataciones y contracciones. Las especies con mejor estabilidad se deforman menos y reducen la aparición de grietas, lo que se traduce en menor mantenimiento y mayor vida útil.
  • Durabilidad natural frente a agentes biológicos. La resistencia inherente de la madera frente a hongos de pudrición e insectos xilófagos es determinante. Muchas especies tropicales destacan por esta resistencia natural, sin necesidad de tratamientos intensivos.
  • Normativa de referencia. La norma UNE-EN 350 establece la clasificación de durabilidad natural de la madera, mientras que la UNE-EN 335 define las clases de uso según la exposición al riesgo biológico. Conocer estas referencias permite comparar especies de forma objetiva y asumir la responsabilidad técnica adecuada en cada proyecto.

Especies

No todas las maderas son aptas para fabricar tarima de madera maciza exterior. Las que se utilicen deben cumplir con dos requisitos imprescindibles: durabilidad y estabilidad. Es decir, la madera debe ser resistente a la humedad, hongos e insectos, y además mantenerse estable frente a los cambios ambientales (temperatura y humedad principalmente).

tarima madera tropical

Las maderas tropicales, habituadas a ambientes húmedos, son las que mejor cumplen con estos requisitos.

Ipé. Es una madera muy dura y pesada. Su coloración va de un marrón rojizo, que puede tener tonos oliva y negruzcos. Visualmente es muy parecida a la madera de cumarú, aunque ligeramente más oscura. Es una de las opciones favoritas dada su impresionante resistencia.

Teca. La madera de teca es una de las maderas más excepcionales que existe, de hecho es considerada por muchos profesionales como la mejor de todas. Es dura, resistente, flexible y además muy estable. Por si esto no fuera poco genera un aceite natural, aceite de teca, que la protege frente a los agentes externos, hongos e insectos. Presenta colores dorados y marrones claros que se oscurecen con el tiempo. Su precio es elevado.

Iroko. El iroko es también una excelente opción para su utilización como tarima de exterior. Es una madera de excelentes cualidades, casi tanto como la madera de teca, de hecho se la conoce como teca africana. Sus colores van del marrón amarillento a tonos rojizos y pardos. Comparativamente es más barata que la teca y abundante, aunque esta sobreexplotada en alguna zonas del continente africano. De ahí que recomendamos no adquirir esta madera a menos que cuente con los correspondientes certificados.

Cumarú. Es una madera visualmente muy atractiva, de tonos marrones claros a oscuros principalmente, y en ocasiones rojizos e incluso violáceos. Es muy densa, resistente y estable, apta para los usos más exigentes.

Elondo. También conocida como madera de talí. La tarima de elondo es también una excelente opción para exteriores. Es dura, tiene una excelente durabilidad y apariencia muy llamativa en la que predominan los tonos amarillos y rojos. Sin embargo, tiene dos problemas: no recibe muy bien los acabados y sobre todo se trata de una especie próxima a estar en peligro debido a la sobreexplotación.

Grapia. Es una especie tropical menos conocida en nuestro mercado pero con excelentes prestaciones para exterior. Presenta una alta densidad y durabilidad natural, con buena resistencia frente a hongos e insectos. Su coloración oscila entre tonos marrones y rojizos, y ofrece una alternativa interesante cuando otras especies tropicales presentan problemas de disponibilidad.

Madera tratada en autoclave, principalmente pino. Es tratamiento, consistente en la utilización de sales de cobre y ciclos de presión, mejora el comportamiento de la madera en exteriores. De hecho permite que se puedan utilizar maderas como el pino para fabricar tarimas de exterior. Se trata de forma más barata de tener una tarima madera maciza de exterior. Es característico el tono verdoso que adquiere la madera tratada en autoclave, aunque no siempre es así ya que podrían utilizarse productos para alterar este resultado.

Madera termotratada. Es una alternativa cada vez más relevante que no requiere productos químicos para alcanzar un alto nivel de durabilidad. El proceso consiste en someter la madera maciza —habitualmente pino de Flandes o especies nórdicas— a un tratamiento térmico intenso con vapor de agua en cámaras al vacío, a temperaturas que superan los 200 °C. Esta transformación molecular aumenta la resistencia frente a hongos e insectos xilófagos, mejora la estabilidad dimensional hasta en un 75% y reduce la densidad entre un 5 y un 15%, lo que la hace más ligera. Además, la madera conserva su carácter natural sin aditivos químicos y alcanza la clase de uso 3.2 según la norma UNE-EN 335, apta para exteriores sin contacto directo con el suelo. Una ventaja añadida es su menor conductividad térmica, que se incrementa hasta un 25% respecto a la madera sin tratar.

Bambú. Aunque técnicamente no es una madera sino una gramínea, el bambú densificado se ha consolidado como una alternativa sólida para tarimas de exterior. Se fabrica comprimiendo fibras de bambú bajo alta presión y temperatura, obteniendo lamas de gran dureza y estabilidad. Destaca por su alta sostenibilidad —el bambú crece rápidamente y es altamente renovable— y su buena resistencia frente a la humedad y los cambios térmicos. Las versiones tratadas térmicamente ofrecen una durabilidad adicional frente a hongos y xilófagos, alcanzando prestaciones muy competitivas para uso en exteriores.

Algunas de las especies tropicales habituales en la fabricación de tarima de exterior pueden estar amenazadas debido a la sobreexplotación. Por ello, es imprescindible solicitar los correspondientes certificados de origen que garanticen la trazabilidad del suministro. Las certificaciones FSC (Forest Stewardship Council) y PEFC (Programme for the Endorsement of Forest Certification) acreditan que la madera proviene de explotaciones forestales gestionadas de forma sostenible. Estas garantías son especialmente relevantes para proyectos que buscan obtener sellos de sostenibilidad medioambiental en edificación.

Precio de la Tarima Maciza

El precio de la tarima exterior de madera natural depende de la madera utilizada, y en este sentido existen importantes diferencias.

La opción más barata son las maderas blandas o semiblandas tratadas, como es el caso del pino. Entre 20-30 €/m2. Y nombrando a algunas de especies anteriores: tarima de ipé a partir de 65 €/m2, iroko desde 80 €/m2 y teca a partir de 85 €/m2.

Estos precios son solo aproximaciones, ya que existen muchas variables que puede afectar: el tipo de grapa para el vienen mecanizadas (vista o oculta), el espesor de la pieza, la calidad visual de la madera (número de fallos, nudos, etc), origen…

Instalación de la Tarimas de Madera a la Intemperie

colocación tarima exterior maciza

La instalación de tarima maciza en exteriores se realiza sobre rastrel. La recomendación es utilizar rastreles de madera tropical (en lugar de los de pino tratado en autoclave) y separarlos cada 30-40 centímetros. También puede recomendarse la utilización de rastreles de acero inoxidable, aunque esto encarece sustancialmente la instalación

Lo ideal es que los rastreles se fijen sobre una solera de hormigón con un ligera pendiente, aprox. un 2%, para favorecer la evacuación del agua.

La ventilación de la estructura es un aspecto que merece especial atención. La madera necesita poder equilibrar su contenido de humedad con el ambiente, y para ello es fundamental evitar la acumulación permanente de agua bajo la tarima. Una correcta separación entre el soporte y las lamas, junto con rastreles que permitan la circulación de aire, previene problemas de pudrición, deformaciones y fallos prematuros. Ningún tratamiento protector podrá compensar los problemas derivados de una instalación que no garantice un drenaje y una ventilación adecuados.

En algunas ocasiones, cuando no existe una solera de hormigón, se utilizan bases plásticas (también las hay de metal) regulables en altura que se colocan sobre la tierra. Gracias a estos soportes es posible la colocación de los rastreles correctamente nivelados.

En estos casos es recomendable la utilización, entre las bases de los soportes y la tierra, de una membrana o manta para frenar el crecimiento de la vegetación.

Respecto al método utilizado para fijar la tarima al rastrel, puede ser clavado/atornillado directamente o mediante grapa. Este último método es el más habitual y recomendable. La utilización de grapas permite respetar las juntas de dilatación más fácilmente. También es aconsejable utilizar adhesivos específicos para unir las testas de la tarima, y también las testas al rastrel.

Grapas. Básicamente de dos tipos, vista u oculta. En exteriores la grapa vista es más habitual y recomendable. Se debe a que favorece la ventilación y facilita el mantenimiento.

Se recomienda utilizar tanto para las grapas como para la tornillería acero inoxidable.

La mano de obra cualificada y la calidad de los accesorios son más importantes que en ningún otro caso. Una mala instalación, que no respete por ejemplo las juntas de dilatación, puede hacer que una tarima de madera de calidad no dure más que unos pocos meses, cuando es un material que puede durar décadas.

Resbalacidad de la Tarima Natural

Este es un tema polémico para muchos. Se debe a que no siempre la madera alcanza los estándares establecidos por la normativa en este sentido.

En gran medida este un tema para el que se recomienda utilizar tarimas ranuradas. Pero no solo eso, es un tema que también viene condicionado por las acciones o trabajos realizados sobre la tarima tras la fabricación. Por ejemplo el lijado, aplicación de aceites…

¿Qué Acabado o Producto Aplico a mi Tarima Exterior de Madera?

Existen diversas formas de tratar nuestra tarima de madera. Cada una de estos métodos tiene sus ventajas e inconvenientes.

Aceite. Se trata del producto ideal para tratar la madera. La hidrata y la deja respirar. Sin embargo tiene un gran inconveniente, el mantenimiento. En exteriores se recomienda renovar la aplicación cada 6 meses.

Barniz. El barniz crea una película alrededor de la madera y no la deja respirar. No es la opción ideal para las tarimas de exterior, donde los cambios de temperatura y grado de humedad son habituales y drásticos.

Lasur. Es un tipo de acabado a poro abierto, que permite regular la humedad de la madera, muy utilizado en exteriores. A diferencia de los aceites, el lasur añade protección adicional frente a insectos y a la radiación UV. Además necesitan ser renovados con menor frecuencia: entre 12 y 24 meses. Se pueden encontrar al agua o al aceite.

Saturador. Se trata de un producto que combina lo mejor de los aceites y los lasures. Fácil de aplicar, deja respirar la madera (poro abierto) y añade protección adicional. Es la opción que se está imponiendo durante los últimos años.

Normalmente es preferible adquirir tarima que viene tratada de fábrica. Se debe a que en estas el tratamiento se realiza por inmersión (en la mayoría de casos) lo que nos asegura la aplicación en todas las caras y cantos.

Mantenimiento

mantenimiento madera natural jardín

Por un lado, tenemos el mantenimiento y limpieza diario o habitual. En este caso es muy sencillo. Bastara con limpiar con agua y un cepillo de barrer para eliminar la suciedad superficial. Puede utilizarse jabón específico para este uso, y no se recomienda limpieza a presión.

Por otro lado está la renovación del acabado o protección. Esta tarea es más compleja y costosa, y depende en gran medida del producto utilizado como ya comentamos anteriormente.

Los aceites requieren renovaciones más habituales, pero mucho más sencillas. Bastará con realizar una buena limpieza, esperar a que seque la madera y luego aplicar una fina capa de aceite con un rodillo o brocha en el sentido de la veta de la madera.