Bricolaje / DIY

Guía para Afilar Formones y Cepillos de Carpintero

¿Sabes cómo afilar un formón o la cuchilla de un cepillo de carpintero? ¿Cómo debes colocar el filo y qué direcciones moverlo? ¿Qué tipo de piedra o muela?

afilar formón y cepillo carpintero

Por importante que sea el trabajo que permiten realizar las máquinas eléctricas de carpintería, no hay que menospreciar la importancia de ciertos trabajos manuales. Si se realiza un fresado con herramientas desafiladas, no habrá más remedio que realizar retoques.

Por ejemplo, una unión de cola de milano (un laborioso sistema de ensamble), no podrá conseguirse sin disponer de herramientas perfectamente afiladas, cualquiera que sea la anchura de boca de los formones a utilizar.

Lo formones han de estar perfectamente afilados, lo mismo que las cuchillas de los cepillos.

El Cepillo de Carpintero

En la figura 1 se muestra las partes que componen un cepillo doble. Este tipo de cepillo puede considerarse «universal», debido al gran número de aplicaciones que tiene.

La cuchilla va reforzada con una contrahoja que viene a ser como una «doble cuchilla», ya que va sujeta a la primera por medio de un tornillo que comprime una contra otra (figura 2). Gracias a la contrahoja la viruta que se levanta al atacar la madera es muy corta (de 0,5 mm a 0,75 mm inmediatamente después del filo de la cuchilla). Esto no sería posible sin la presencia de la contrahoja.

afilado cuchilla cepillo carpintero

De los ángulos que se indican en la figura 2 interesa especialmente el de la cuña, que de acuerdo con las normas DIN (Instituto Alemán de Normalización) debiera ser de 25º. Algunos cepillos antiguos que han caído en desuso o sólo son utilizados por profesionales que están poco al tanto de la técnica, deberían revisarse antes de utilizarlos para asegurarse de que el cepillo se ajusta a las normas.

Muela / Amoladora / Esmeriladora

Para el afilado de formón o cuchilla (la contrahoja no debe repasarse jamás con la muela) existen máquinas especiales (amoladora/esmeriladora), particularmente muelas que utilizan agua como refrigerante. El que se opte por esta máquina tradicional o por otra que ocupe menos espacio es cuestión de preferencias personales, pero también, del espacio disponible.

En caso de optar por una muela de dos discos hay que tener en cuenta que los soportes de apoyo de las herramientas en estas máquinas han sido construidos teniendo en cuentas las exigencias y conveniencias de cerrajeros y ajustadores, pues para ellos han sido concebidas expresamente estas máquinas.

Medidas y Colocación

Efectivamente, los soportes no son lo bastante anchos para apoyar la cuchilla de 5 cm de un cepillo corriente y, por tanto, habrá que estar desplazándola continuamente de izquierda a derecha mientras se afila. Por otra parte, no siempre permiten disponer el filo en el ángulo correcto de 25º. Para un buen amolado de brocas y destornilladores no son de ninguna ayuda, más bien todo lo contrario.

El diámetro de las muelas conviene que sea, por lo menos, de 150 mm, pues si es inferior se produce un vaciado demasiado profundo (figura 4).

muela pata cuchilla

Para ser correcto, el soporte de apoyo de la herramienta ha de tener una pletina de 8×40 mm y una longitud de 100 mm aproximadamente. En la parte inferior se le suelda en ángulo recto una pequeña pletina que, gracias a un agujero coliso y al correspondiente tornillo, se puede graduar y ajustar correctamente en el ángulo de apoyo conveniente para el afilado.

No es posible establecer unas medidas precisas debido al gran número de modelos que se ofrecen en el mercado.

Hay que tener en cuenta que el soporte de apoyo de la herramienta debe reunir las siguientes condiciones:

  • Permitir una posición de 25º.
  • Dejar espacio suficiente respecto a la caperuza de protección.
  • Estar a la menor distancia posible de la muela (figura 3).

Amolado y/o Afilado

La máquina debe permitir apoyar bien el formón o la cuchilla del cepillo y poder desplazarla regularmente de un lado a otro. Sobre todo, hay que tener una cosa muy presente: no se debe actuar con impaciencia. Tampoco hay que permitir que el hierro se caliente demasiado.

La zona más aguda del filo debe mantenerse siempre azulada y la temperatura que alcance la herramienta ha de poder aguantarse siempre con las manos. No se gana nada teniendo que enfriar reiteradamente la cuchilla con agua. También es inútil querer ir comprobando con precisión la perpendicularidad del filo respecto del eje longitudinal de la herramienta. Las cuchillas de cepillo son siempre ligeramente cónicas (figura 5), precisamente para que al introducir la cuchilla en la lumbrera se pueda alojar con facilidad y quede espacio suficiente para conseguir un buen arranque de la viruta.

Se requiere un poco de práctica para poder determinar correctamente con la cista la posición más adelantada de la hoja y lo que debe asomar.

A este respecto, muchas veces se recomienda dejar que el filo de la hoja quede abombado o redondear ligeramente las esquinas. Ahora bien, como se trabaja a mano alzada, es muy difícil obtener un filo perfectamente recto, y con sólo vigilar que el filo no quede cóncavo ya se produce de modo natural este perfil convexo. Convexidad que debe ser, eso sí, apenas insinuada para que al trabajar con el cepillo no se ataque la madera únicamente en el centro de la hoja.

El amolado termina cuando al pasar el nuevo filo entre los pulpejos de los dedos se nota en el pulgar como una especie de rebaba muy tenue.

Ahora hay que pasar al afilado propiamente dicho.

Tipos de Piedras para Afilar Formones y Cuchillas

Antes se utilizaban piedras de afilar naturales procedentes del propio país o importadas y cuyas cualidades eran muy diversas en lo que a su grado de abrasión se refiere. Al principio se usaban piedras que eran muy abrasivas y otras que no lo eran tanto. Dentro de las primeras se incluían todas aquellas en las que al pasar la uña del dedo por la superficie seca y plana de la piedra se notaba cierta resistencia al avance. En tanto que en las piedras poco abrasivas la uña se deslizaba de manera casi análoga a como lo hace al pasarla sobre el vidrio.

Desde los comunes asperones de arenisca hasta las piedras de Bélgica o de Arkansas existía una gran variedad de piedras, muy diferentes entre si, tanto en calidad como en coste. Por otra parte, además del indudable riesgo que suponía su adquisición en cuanto a la eficacia real que podía exigírsele, no hay que olvidar que, incluso algunas de las más preciadas, requieren indiscutiblemente cierto aprendizaje para poder sacarles partido.

Mas baratas y totalmente exentas de problemas son las piedras sintéticas a base de gránulos de carborundo mezclados con un ligante cerámico. Cuanto más basto sea el grano menos fino y duradero resultará el afilado; en cambio, será más rápido. Las piedras abrasivas corrientes, como asperones o la misma piedra de Bruselas han de ser humedecidas con agua, en tanto que las piedras finas, tanto naturales como artificiales, deben ser lubricadas con aceite para maquinas. Mejor que verter el aceite sobre la piedra, con riesgo de manchar la superficie de trabajo, es preferible suministrarlo gota a gota con una aceitera.

La piedra de afilar formones y cuchillas se puede proteger del polvo guardándola en una caja. Un trapo colocado debajo de aquélla evitará que se manche el tablero de trabajo y servirá para limpiar la cuchilla después de cada repaso con la piedra. Así se tendrá todo dispuesto y en orden.

El Proceso de Afilado de la Cuchilla de un Cepillo y Formones

Se empieza el afilado por la cara plana correspondiente a la contrahoja, deslizándola de un lado a otro, unas 8 a 10 veces, con una ligera presión (figura 6), y procurando mantener la hoja perfectamente plana (evitando que se levante por la parte opuesta al filo). Una cuchilla que no sea perfectamente plana es inservible.

afilado formón y cuchilla

A continuación, se da vuelta a la hoja y se aplica contra la piedra, de manera que el bisel descanse completamente sobre aquélla, asegurándose de que asiente bien (figura 7). Después de unas 8 a 10 pasadas, se vuelve a girar la hoja y se repite el proceso hasta acabar el afilado.

Es indispensable mantener la cuchilla en la posición adecuada, así como imprimirle la dirección correcta en los vaivenes (figuras 6 y 7). Aunque hay quien recomienda proceder en sentido transversal o imprimir un movimiento circular, esto es completamente erróneo.

¿Cuándo se puede considerar que se ha obtenido un buen afilado?

Confirmándolo con la vista: el bisel debe tener una anchura de filo uniforme de delante a atrás, sin irregularidades de ningún tipo. Al hacer esta estimación visual se podrá comprobar que, por mucho cuidado que se haya tenido al aplicar la herramienta contra la muela, el filo presenta irregularidades superficiales. Esto carece de importancia siempre que no sean muy acusadas y que se puedan corregir mediante el afilado.

Otra prueba complementaria es asegurarse de que no haya la más ligera rebaba en la cara plana ni en el bisel, en todo el ancho del filo.

Cualquier fallo se pondrá en evidencia cuando se coloque la cuchilla en la lumbrera y se examine con atención el paralelismo del filo con la arista de aquélla.

Tradicionalmente entre los maestros carpinteros y con el fin de tener una clara idea del grado de finura del filo conseguido, se realiza una prueba de afeitado. En ningún taller en que haya aprendices que quieren iniciarse de verdad en el arte de afilar cuchillas de cepillo, se olvida esta prueba consistente en cortarse algunos pelos del antebrazo. Literalmente hablando, una cuchilla de cepillo debe cortar igual que una navaja de barbero.

El proceso para afilar un formón es igual que el de afilar cuchillas de los cepillos. En este caso, quizá sea recomendable prescindir de la prueba del afeitado, especialmente si el formón es de hoja estrecha.

Colocación de la Cuchilla en el Cepillo

Sólo una vez conseguido esto se podrá fijar el tornillo de la contrahoja, para llevar ésta y la cuchilla al interior de la lumbrera del cepillo y retener ambas con la cuña (ejerciendo presión solo con el pulgar).

En la correcta posición de la cuchilla de un cepillo, esta apenas tiene que asomar por la boca de la cara inferior y debe mantenerse perfectamente paralela a su arista. Esto se logra mediante unos cuantos golpes de martillo en la hoja (lo que se denomina «sacar cuchilla») o bien en el botón situado en la parte trasera del cepillo. Téngase presente que hay algunos cepillos que carecen de botón, en cuyo caso se golpea directamente en la cara trasera.

Las eventuales faltas de paralelismo se corregirán golpeando los cantos laterales de la cuchilla. Después de cada golpe propinado en la trasera se dará un golpe a la cuña pues ésta se habrá aflojado, al querer recuperar cuchilla.

El perfecto montaje del cepillo se podrá verificar con un pie de rey: La parte de filo que sobresalga de la boca deberá ser como máximo de 0,08 a 0,1 mm. Cualquier medida superior a 0,15 mm es excesiva. La obtención de virutas más gruesas sólo es procedente cuando hay que realizar achaflanados, y siempre con carácter excepcional.

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