La Manta Aislante para Suelos Laminados: Cómo Elegir

Aunque no siempre se le da importancia, la manta aislante es un elemento de gran de importancia en una instalación de suelo laminado ¿Sabes cómo elegir?

aislantes para suelos laminado

La manta aislante para suelos laminados, también llamada underlay en países de habla inglesa, es la base sobre la que se instala un suelo laminado. Este aislante cumple la función de proteger el suelo laminado, principalmente de la humedad y las condensaciones que puedan venir del subsuelo o solera.

No siempre el aislante más caro o con más características es el más adecuado para todas las instalaciones, es más, no existe el «mejor aislante para suelo laminado». La clave está en utilizar la manta adecuada para cada ocasión. De ahí que la mayoría de fabricantes ofrezcan diferentes clases.

Por ejemplo, si vivimos en una casa unifamiliar de una sola planta, ¿por qué vamos a preocuparnos por el aislamiento acústico? Lo lógico sería preocuparse por el aislamiento acústico en pisos intermedios donde el ruido puede afectar a otras personas que se encuentren en pisos inferiores. Otro tanto sucede con el aislamiento térmico y las instalaciones de suelo radiante ¿por qué alguien iba a instalar una manta con buenas características como aislante térmico cuando tengo un suelo radiante?.

Consejo: Es preferible un suelo laminado de calidad regular con una buena manta aislante, que un buen suelo laminado con una manta aislante de mala calidad. Si vas a ahorrar, no ahorres en el aislante.

Criterios de Calidad de Aislantes para Suelos Laminados

Protección contra la humedad. Esta es la función principal que debe realizar una manta aislante para suelo laminado, evitar que la humedad que pueda provenir del subsuelo o solera llegue al suelo. Si esto sucediera, el suelo empezaría a hincharse, deformarse y finalmente, levantarse.

Garantías: La mayoría de fabricantes, por no decir todos, cancelan sus garantías si en la instalación de suelo laminado no hay una manta que ejerza como barrera de vapor, es decir, no frene el paso de la humedad.

Es sorprende la gran cantidad de instalaciones que se realizan con mantas que no cuentan con barrera de vapor. Suponemos que se debe a dos factores: el desconocimiento del usuario sobre la función que debe cumplir el aislante y la posibilidad de conseguir un ahorro más que significativo (este tipo de mantas, de características insuficientes, suelen tener precios inferiores a los 2€, incluso inferiores a 1€, mientras que otras más adecuadas pueden multiplicar por 4 o 5 el precio o incluso más).

Reducción del sonido de pisada. Esta característica es interesante en edificios de varias plantas, ya que reduce la emisión de ruido hacía el piso inferior. Por otro lado, es absolutamente innecesaria cuando se trata de un bajo o en una vivienda unifamiliar de una planta.

Resistencia a cargas. Cómo es lógico, sobre un suelo se pueden colocar elementos de pesos significativos, como por ejemplo un armario. Un aislante para suelo laminado debe mantener sus características en estas condiciones y también recuperar su espesor original si este elemento pesado se retira o se mueve a otro lugar de la casa.

Resistencia a la caída de objetos. A diferencia del punto anterior, lo que se mide aquí es la resistencia frente a impacto puntuales y no frente a cargas que se prolonguen en el tiempo.

Aislante térmico. Algunos aislantes para suelos laminado cuentan con una capa de material con propiedades aislantes frente a la temperatura, es decir, mantienen la temperatura en el interior evitando que pérdidas. Esta característica, no siempre es deseable. Por ejemplo, cuando hay calefacción y/o refrigeración por suelo radiante, un aislante de este tipo representará una pérdida de eficiencia importante de la instalación.

Apto para calefacción radiante. Este apartado está directamente relacionado con el punto anterior. Una manta con unas buenas características como aislante no suele ser una buena opción para instalaciones con suelo radiante ya que frenará la transferencia de calor. Por otro lado, es recomendable la utilización de aluminio, ya que este mejora la distribución del calor sobre la superficie.

Otras funciones que puede Cumplir el Aislante

Nivelación. En ocasiones, pueden existir ligeros desniveles, no más de 2 milímetros, frente a los cuales una manta de mayor espesor, gran elasticidad y excelente recuperación pueden ser de ayuda.

Lo ideal es no necesitar una manta más gruesa y realizar una instalación sobre una solera perfectamente nivelada. Con el tiempo, las bases de grandes espesores irán cediendo y con cada pisada el suelo doblará. Finalmente, las lamas empezarán a partirse o ceder, principalmente en las juntas.

Propiedades antiestáticas. En climas secos y lugares donde se utiliza mucho el aire acondicionado y/o existen muchos aparatos eléctricos funcionando al mismo tiempo, es interesante que nuestra manta ayude a disipar la electricidad estática que pueda generarse, y con ello, evitar situaciones que reduzcan el confort del usuario evitando esas molestas y desagradables descargas.

Compatibilidad para su uso con calefacción y/o refrigeración radiante. Esta característica está directamente relacionada con lo que ya se ha comentado respecto a las capacidades como aislante que pueda tener la manta. Pero no solo eso, el material con el que esté hecha la manta debe ser elástico y soportar las variaciones de temperatura sin deteriorarse.

Medidas o Dimensiones

Las mantas se venden principalmente en formato rollo, aunque tampoco es raro comprarlas en formato acordeón para desplegarse.

Los rollos suelen tener comúnmente longitudes de 15, 20 o 25 metros, y anchos de 1 o 1,2 metros.

El espesor más frecuente de las mantas aislantes para suelos laminados es 2 milímetros. Las hay ligeramente más finas, hasta 1,5 mm. Y también más gruesas, hasta 5 mm. Estas últimas son las que anteriormente comentamos respecto a la compensación o nivelación de la solera.

La Cinta Adhesiva para la Manta

Tan importante como utilizar un aislante que no deje pasar la humedad, es que la instalación no deje vías de paso o separaciones entre las tiras de aislante.

Se recomienda superponer varios centímetros las sucesivas tiras de aislante, y también utilizar una cinta adhesiva que no deje pasar la humedad y sea durable.

Imaginen la siguiente situación, invertimos en un buen suelo, nos gastamos un buen dinero en un aislante de calidad, y luego unimos las tiras de aislante utilizando cinta de carrocero. Esta cinta además de no frenar la humedad, con el paso del tiempo se deteriora, y pasara de ser una mala barrera a no hacer absolutamente nada. Por desgracia, situaciones como esta suceden.

El Corcho como Base para la Instalación de un Suelo Laminado

instalación de suelo laminado utilizando corcho como manta aislante

Últimamente he recibido varias consultas sobre la idoneidad del corcho como manta para un suelo laminado.

El principal inconveniente del corcho es que no es un material impermeable, es decir, no ofrece barrera de vapor. Por tanto, en caso de que rezume humedad desde la solera o subsuelo, esta pasara al laminado, y no solo se estropeará este, también lo hará el corcho.

Además, la utilización de corcho en un lugar de aislante con barrera de vapor implica incumplir las condiciones de la garantía, por lo que, en caso de problemas, el fabricante no se hará responsable.

Obviando esta característica (la más importante), el corcho cumple relativamente bien con el resto, salvo en el caso de la resistencia a cargas, ya que le cuesta volver al punto inicial.

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