Compartir
clasificación energética edificios

De la A a la G. Así se clasifican los nuevos edificios y los rehabilitados en función de su eficiencia energética, de tal modo que, al igual que ocurre con los electrodomésticos. El edificio más eficiente se cataloga como de clase A y el menos de clase G.

Para otorgar una certificación u otra, se analizan aquellos factores que más influyen en el consumo. Por ejemplo, las condiciones meteorológicas, las características de las instalaciones de calefacción, agua caliente sanitaria o iluminación, entre otros.

Así, un edificio con una clase de eficiencia energética B es aquel que reduce las emisiones de CO2, gracias a que consume menos energía, entre el 35% y el 60% en comparación con un edificio que cumpliera los mínimos exigidos en el Código Técnico de la Edificación. Aquellos edificios que quieran hacerse con la clase A, tendrán que alcanzar un porcentaje de ahorro superior al 60%.

Con esta etiqueta se favorece una mayor transparencia del mercado inmobiliario, fomentando, por un lado, que las constructoras inviertan en el ahorro de energía y facilitando, por otro, la compra a aquellos ciudadanos que quieran comprar una vivienda.

La influencia en el coste de la vivienda no es solo directo: mejores materiales y mayor ahora. La influencia puede ser también indirecta. Por ejemplo algunos bancos ofrecen tipos algo más bajos en funcion de la clasificación energética de la casa.